- Estaba viendo la tele
- Yo te estuve llamando hasta la 1 y a las 4 me dormí, me puse a escuchar música.
- ¿Por qué no me llamaste más tarde?
- Porque me cansé
- ¿Te cansaste de llamarme?
- Me cansé de que no contestaras.
No pudo más. Hundió su rostro en la almohada blanca que le había regalado ese año por Reyes, y cuando levantó la cabeza el rimel se había corrido de tal manera que la almohada tenía líneas negras por todas partes. Líneas de dolor. Líneas que marcarían para siempre esa parte de su relación, de su amor.
Quiso dejar de pensar en todo aquello que la estaba matando, pero no pudo. Cogió su diario, y el bolígrafo con el que había escrito su nombre, el nombre de su amor, la última vez. Y escribió.
Gastó todas las hojas de aquella libreta contando lo que sentía en ese momento. Desahogándose con trozos de papel que, inútiles, cedían a sus lágrimas, deshaciéndose.
'Adiós' era la última palabra que quería escuchar, pero parecía tan cerca, cada vez más. Parecía que rozaba su oído, preparándose para entrar y detener su corazón en el mismo instante en que sonara.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario