Sólo sabe que él se llevó su inspiración.
Que él se llevó su aliento, su razón.
Que tantos días dan qué pensar. Y ella no puede más.
Porque él la levantó del suelo y le enseñó a volar
porque él se fue, y ella da vueltas sin parar.
Porque no puede frenar,
no sabe aterrizar.
Se quedó encima de una nube, esperándole. Con la esperanza de que él volverá a buscarla.
Pero ese optimismo se irá rápidamente, con un soplo más del viento que la hará caer hacia el suelo para, de nuevo, perderse entre la gente, buscándole a él.

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