miércoles, 17 de febrero de 2010

Todo se soluciona con un:

'Hola amor, cuánto lo siento. Te quiero'

Y no hizo falta nada más, porque su voz.. -¡Oh, su voz! tan romántica, con ese sentimiento de seguridad - hizo que todos sus temores se disiparan. Desaparecieron todos sus pensamientos y sólo estaba él, él y él, una vez más. Para salvarla de la locura, para llenar las pequeñas grietas que ya estaban apareciendo en su pequeño, pero gran, corazón y volver a mostrar al mundo esa sonrisa tan perfecta para él, y no tanto para ella. Esa sonrisa torcida, con esencia de niña que tanto amaba él.
 Eso fue lo único que hizo falta, para no dejar de creer en ese amor.

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