jueves, 17 de junio de 2010

Soy así, soy Sandra Dee.

Dejaré de complicarme en todo. Colgaré mis medias para siempre y dejaré los zapatos en la escalera, por si vienen los Reyes. He decidido dejar de pensar, total ¿para qué? si al final todo el mundo hace lo que le viene en gana. La cosa funciona así, cada uno salva su culo, y el que quiere salvar a los demás siempre acaba mal.
 No sé cómo no me he dado cuenta antes.
 ¿Tan difícil es encontrar a una buena persona en este maldito mundo?
 Claro que conozco a muchas buenas personas, pero están lejos y, al estar aquí, no puedo ser todo lo feliz que quiero. Con ellos puedo ser yo, y eso me gusta. Eso está bien, bastante bien. Pero aquí... Aquí no hay nadie que no finja ser quien no es. Nadie es real y todos son copias unos de otros. Pero yo no quiero ser así, es más, no pienso convertirme en ellos. ¿Por qué me obligan a ser algo que no soy y nunca seré?


 Yo quiero ser diferente.

 Simplemente buscaré la forma de seguir mi camino. ¿Y qué, si nadie me acompaña? Lograré alcanzar la fama que no alcanzó nadie y mi figura saldrá en periódicos, revistas e incluso en enormes luces de neón.

 No quiero volver a verte. Por mi vida te juro que no me verás más. Que ésta mujer seguirá adelante sin ti, y que no le harás falta para nada. ¿Quién te necesita? Yo, desde luego, no. 
 Ahora me miro al espejo y me odio por haber querido ver pasar los años junto a ti.
Sí, amor. Te engañé.
 Te engañé tantas veces como pude y lo seguiría haciendo de no ser porque me he largado para siempre. Pero no funcionó. ¿No veías que no podías controlarme, por más que quisieras? Que te quise en un principio, y que la llama se extinguió tan rápido como surgió. No digo que no te amara. Porque lo hice, más de lo que pienso.


Ahora que todo ha acabado me dejaré llevar por las corrientes de aire,
lucharé contra molinos convertidos en gigantes.
Seduciré a un joven caballero andante,
y tendré el amor de película que tú siempre deseaste.


Lo siento, pero es así.


Llevo tiempo intentando largarme de aquí, y parece que queda poco para que se haga realidad. Por fin seré libre y viviré sola. Podré pasarme el día en sujetador ya que no habrá nadie que me diga que me vista, ¡Eso es! Seré la dueña de mi vida. Luciré mi cuerpo a quien pague para verme. Iré de bar en bar, pasaré la noche con un niño de mamá. Y por las mañanas me iré con el alba y no me verá nunca más. Dejaré que me busque por donde quiera y que se vuelva loco por mí. Por la noche volveré a su casa, treparé su balcón y entraré pr la ventana. Le daré las mejores noches de su vida. Porque no voy a rogar por el amor de nadie. No me arrastraré por conseguir a nadie y mucho menos, dejaré que recuerde mi rostro cuando despierte por la mañana.

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