Y sus manos rodearon mi cintura y me apretaron contra su cuerpo. Nuestras respiraciones se alteraron, nuestros movimientos se alteraron y ya no éramos él y yo. Ahora éramos amor, deseo, ganas del otro.
sábado, 22 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario