Si. Admito que me costó. Me costó aferrarme a la idea de que ya no te estarías aquí. De que no te vería por un tiempo. De que la única manera de hablar contigo sería por teléfono. No tardé mucho en descubrir que eres mi vida. Que me falta el aire si no estás, me sobran razones para volver a respirar. Me costó darme cuenta de que te habías ido lejos. Me costó -y me cuesta- saber que no te veo, que eres praticamente invisible, que puedo oírte, sentirte, amarte, quererte ... pero no puedo verte.
S I E M P R E contigo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario